Jordania Express

Nuestro paso por Jordania fue breve, demasiado breve quizás. Lo bueno es que uno siempre puede regresar.

El principal motivo (y único en ese entonces) por el que fuimos: Petra. O Raqmu como fue conocida antiguamente. La ciudad de los Nabateos que estuvo escondida por muchos años. Johannes Burckhardt, un explorador y geógrafo suizo, gracias a algunas pistas y su ingenio re-descubrió este tesoro oculto al mundo occidental el año 1812.

El viaje más rápido, Tel Aviv/Amman.

Rumbo a Petra, Jordania.
Rumbo a Petra, Jordania.

El vuelo desde Tel Aviv debía ser muy corto, pero luego de varios retrasos y pormenores finalmente llegamos a Amman, capital de Jordania. Llegamos muy tarde durante la noche y por suerte ya teníamos arrendado el auto, luego de unos trámites rápidos teníamos el vehículo para viajar a Petra. Prendimos nuestra app guía, dimos unas vueltas por la ciudad pasando por antiguas ruinas y viendo algo de la vida nocturna de Amman antes de llegar a nuestro «ansiado» hotel, que para nuestra sorpresa… ¡había ocupado nuestra reserva!
Intentamos entendernos con la persona que estaba a cargo en ese momento a las señas, ya que no teníamos una lengua en común. Finalmente nos envió a otro hotel. Necesitábamos un lugar donde dormir un par de horas y ducharnos. Debíamos partir de madrugada hacia Petra. Las ruinas abren a las 6 de la mañana y la idea era llegar lo más temprano para aprovechar el día. Sí, apenas logramos dormir y nos levantamos para ir directo a Petra. La carretera está en muy buenas condiciones como habíamos leído, similar a las carreteras que estábamos acostumbrados y 240 kms. se tradujeron en casi 3 horas de viaje.

Calculamos todo mal y puedo decir desde ya, que es algo que NO recomendamos hacer. Lo ideal a nuestro parecer es dedicarle al menos dos días completos sólo a Petra. Nuestra carrera por Jordania, se volvió el viaje más breve, sin justificación alguna del porqué hacerlo tan rápido, simplemente fue una locura 😀.

Las Ruinas de Petra.

Camino superior al Tesoro, Petra. Paredes de Piedra en Petra. Mirador superior al Teatro, Petra. Rutas entre cerros, Petra.

En fin, llegamos a Petra cerca de las 9 de la mañana. Todo se encuentra muy bien organizado y señalizado como uno esperaría de un atractivo turístico tan famoso. Está la posibilidad de contratar un guía (no por una módica suma) o la opción de usar la app oficial (Visit Petra App Store | Google Play) que debería ir guiándote en el tour, pero lamentablemente a nosotros no nos funcionó.
Haciendo spoiler, puedo adelantarles que no se sabe con exactitud la fecha en la que fue construida la ciudad, pero comenzó a prosperar como la capital del Imperio Nabateo alrededor del siglo I A.C. Los Nabateos eran un pueblo árabe nómada con buenísimas habilidades para el comercio, además de habilidades para recolectar aguas lluvias, la agricultura y el tallado en piedra. Establecieron una de las principales rutas de comercio de ese entonces y fueron un punto muy importante durante el imperio Romano. Luego, con la aparición de las rutas comerciales marítimas, su importancia fue declinando hasta que un terremoto terminó por destruir varias de sus estructuras.
Como mencioné antes, en 1812 el explorador Johannes Burckhardt logró que lo llevaran hacia la ciudad de Petra, engañando a su guía con una historia falsa.

Petra es considerada Patrimonio Mundial de la Humanidad por UNESCO desde el año 1985 y también pertenece a las 7 Nuevas Maravillas del Mundo.

Debido al intenso calor que puede hacer, es recomendable partir muy temprano e ir con calma, protegerse contra el sol y llevar mucha agua.

Paseando al estilo Indiana Jones.

Carla y Alberto a caballo en las ruinas de Petra, Jordania. Carla cabalgando en Petra, Jordania. Alberto cabalgando en Petra, Jordania.

Al comenzar el camino hacia las ruinas de la ciudad de Petra, te encontrarás con quienes ofrecerán hacer el Siq, un camino de cerca de 1,5 kms. por un hermoso cañón que llega directamente a el Tesoro de Petra (o Al-Khazneh), ya sea a caballo, dromedario o burro. Hay un cartel que señala que cualquier acto de abuso o maltrato que se vea dentro del recinto hacia los animales debe ser denunciado y que se debe garantizar el bienestar de los animales. Y si bien algunos lucen cansados, la verdad es que al menos se ve que los cuidan bien y dan cariño.
Nosotros caímos. Nos vendieron la llamada «Ruta de Indiana Jones» (una de mis películas favoritas de niña). El plan era atractivo, subiríamos el cerro a caballo y después de recorrer paisajes muy bonitos, desde la altura ver el Tesoro y descender caminando hacia él. Sonaba interesante y la idea de cabalgar un rato nos entusiasmaba.

El camino me recordaba «La última cruzada» de Indiana Jones, con ese desierto de diferentes tonalidades terracota y un paisaje espectacular. No podía dejar de tararear la canción en mi cabeza :D… hasta que llegamos al lugar donde haríamos el descenso a pie para ver el Tesoro. Nuestros amigos equinos se quedaban descansando a la sombra de una pequeña choza que tenían instalada a la espera de agua y comida. Al llegar nos advierten que el camino por el cual debíamos bajar estaba cerrado (el rumor era que se había caído un turista) y que teníamos una opción de ir al mirador descendiendo por un camino nada de fácil. Yo por mi lado, mal preparada, había ido con hawaianas.
Alberto se adelantó a ver que tal se veía el camino y la determinación fue rotunda, no era seguro que bajara con esos «zapatos». Así, me quedé esperando sola en medio de la nada, sobre mi volaban algunas aves y miraba la escasa vegetación del lugar… me sentía como James Franco en 127 Horas, claro que lo mío con suerte fueron minutos XD. Cuando regresaron, la cara de asombro de Alberto lo decía todo. Hizo fotos y videos para mí, pero los vería después para no quitarme la sorpresa cuando lo viera una vez que descendiéramos.

Carla caminando con las ovejas en Petra. Camino entre la montaña, Petra. Camellos en Petra, Jordania. Flora en Petra, Jordania.

Después del paseo, nos quisieron cobrar más por indicarnos el camino alternativo para bajar. Como ya no bajaríamos hacia el Tesoro, la bajada era mucho más larga y lejana. Básicamente nos dieron dos opciones, pagar para bajar o volver al punto de partida. Luego de varias absurdas llamadas telefónicas con «el jefe» y de nuestra insistencia en que se respetara lo inicialmente ofrecido, nos llevaron al camino para poder bajar. Pudimos hacer una parada en un mirador con vista panorámica hacia las tumbas, ¡espectacular! Luego, junto a un grupo de cabritas <3, caminamos hacia donde empezaría nuestro descenso. «Por ahí, para allá…», nos indicó el guía y nos abandonó de mala gana. Bajamos entre enormes piedras (muy calientes) desde bastante altura y mientras estábamos en eso no sabíamos que esperar de lo que venía. Al llegar abajo, nos encontramos con una escalera muy bien señalizada por la cual seguimos descendiendo hasta llegar a lo que habíamos visto desde el mirador. Comúnmente el tercer punto de visita en Petra, la zona de las tumbas, la calle de las fachadas y el teatro. Por lo que hicimos el camino de vuelta para llegar hasta el Tesoro.

Carla con Petra de fondo. Calles en Petra, Jordania.

El Tesoro (o Al-Khazneh).

¡ W O W !

Y te quedas muda/o.
El amor es a primera vista.

Y si bien lo hemos visto en cientos de fotos, el primer encuentro personal con esta Maravilla del Mundo es impactante. Tratar de imaginar cómo es que en aquel entonces lograron tallar esta enorme roca le da aún más encanto.

Vista de el Tesoro desde el Siq, Petra. El Tesoro de Petra desde arriba. El Tesoro de Petra. Viendo el Tesoro de Petra desde arriba.

En sus alrededores todos te ofrecen paseos a caballo, dromedario, burro, llevarte a los miradores que hay en altura para ver el Tesoro, agua, souvenirs o lo que sea que te puedan vender, pero la verdad, es que estás en otra, otro mundo. O bueno, al menos así me sentí por un rato, como en clases de Charlie Brown: éramos sólo el Tesoro y yo, el resto un murmullo.
Aún no se sabe con certeza la función de este lugar pero excavaciones recientes han encontrado un cementerio bajo ella. En su momento se creía que había un tesoro de algún antiguo faraón egipcio o algún rey, aunque éste nunca fue encontrado. Los beduinos intentaron encontrarlo a punta de fusiles, pero solo lograron destruir la roca y a falta de alguna teoría más creíble, este nombre se fue pasando de boca en boca.

Recomiendo comprar agua, jugo, café o bebida a su elección y sentarse unos minutos a contemplar este lugar.

Calles en Petra, Jordania Carla con piedras de Petra en el fondo. Carla y un burrito en Petra. Ruinas de Petra, Jordania.

Tumbas, tumbas, más tumbas y un teatro.

Fachadas Tumbas de Reyes, Petra. Carla en las fachadas de Petra. Alberto en las Ruinas de Petra. Construcciones en las Ruinas de Petra, Jordania.

Retomamos la ruta y regresamos al lugar donde nos dejó la escalera del cerro. La calle de las fachadas, que son básicamente muchas tumbas de los nabateos. El camino que antes era estrecho se abre para dar espacio a este lugar, donde también encontraremos el Teatro y las Tumbas Reales.
A medida que avanzábamos, el calor se intensificaba y el cansancio también. Ya no nos quedaba más agua y decidimos parar nuevamente a tomar algo y descansar un rato en la primera sombra que encontramos.
Nuestro recorrido llegó hasta este punto. Eran las 16:00, el complejo de ruinas cierra a las 18:00 y nos quedaba todo el camino de regreso que calculábamos sería un poco más de una hora caminando. Nos faltó mucho por conocer. El complejo es enorme y hay que calcular el tiempo para ir hasta el punto más lejano, el Monasterio (con 800 escalones al final), y regresar. Son aproximadamente 6 kms. desde el Centro de Visitas de Petra hasta el Monasterio, ida y vuelta son 12 kms. Entre paradas a observar, tomar una que otra foto, hacer caminos alternativos y miradores se hace extenso. Por lo mismo recomendamos dedicarle dos días a la visita.

Comenzamos nuestro regreso sabiendo que el lugar ya iba a cerrar. Ahora si caminamos por Siq, un hermoso e inmenso cañón que aún conserva sus recolectores de agua en los costados del camino. Con un poco más de 1 km de extensión, es por donde recomendaría llegar a ver El Tesoro. El impacto de ver estas ruinas después de hacer este camino es tremendo.

El Siq y el Tesoro de Petra. El Siq terminando en el Tesoro de Petra. El Siq, Petra.

A la salida paramos a comer unas pizzas dentro del mismo recinto (algo que no recomendaríamos, tanto por precio como por calidad) y para nuestra alegría, camino al estacionamiento, un policía nos regaló un pedazo de sandía que nos vino de lujo :D.

Reserva de la Biosfera de Dana, una breve visita casi accidentada.

Esa noche la pasamos en Wadi Musa, el pueblo que existe junto a Petra y donde probablemente pernoctan todos quienes visitan las ruinas.

Luego de un abundante desayuno, partimos nuestro regreso hacia Amman. Nuestro vuelo era ese día en la noche, pero como teníamos algunas horas, decidimos pasar por la Reserva de la Biosfera de Dana que nos quedaba en camino. Tuvimos la suerte de ver por primera vez a un hermoso camaleón en su entorno, que se camuflaba en el pavimento. Dimos algunas vueltas, paramos en algunos miradores, pero a no ser que vengas con tiempo y quizás estés dispuesto a pasar la noche en algún lugar por acá para hacer alguno de los senderos, no es mucho lo que se puede ver. De todos modos, los paisajes son increíbles. Decidimos parar a comer algo en el pueblo de Dana. Es un pueblo pequeño, bastante pintoresco, cuyo principal atractivo es el Dana Tower Hotel y que el pueblo queda justo al borde de quebradas que forman el Gran Valle del Rift. Pero no se veía nadie en sus calles. Buscando donde estacionar, llegamos hasta el final de la calle, donde empezaba un camino de ripio cuesta abajo, que daba comienzo a los senderos bajando la gran quebrada.

Carla mirando hacia la Reserva de la Biosfera de Dana. Quebrada de la Reserva de la Biosfera de Dana. Quebrada de la Reserva de Dana. Reserva de la Biosfera de Dana, Jordania.

En un acto poco pensado, decidimos seguir ese camino sin analizar cómo se comportaría nuestro auto que de más está decir no era un 4×4. El camino era complicado, mientras al costado veíamos un hermoso barranco sin baranda alguna… nos pareció que lo más sensato sería dar la vuelta. Continuamos hasta encontrar un espacio donde girar, pero el auto no se la pudo, comenzamos a patinar. «A la derecha, acelera… no, no, frena, acelera… noooooo…», luego de varios intentos, donde incluso dejó de girar un neumático y viendo que estábamos empezando a enterrarnos, nos bajamos del auto, intentando dejarlo lo más «enganchado» posible e ir en busca de ayuda. Luego de unas cuadras logramos encontrar alguien a quien pedirle ayuda. Le explicamos en inglés lo que había pasado y su primera respuesta fue, «DANGER». Ya era tarde para que nos dijera eso, nosotros lo habíamos sentido :C.

Él era guía de la Reserva y nos explicó que sólo se puede acceder en vehículos preparados a esa zona, no en el cacharro que teníamos nosotros. Luego de mirar un poco el camino, puso algunas piedras tras las ruedas, unas maderas para evitar el ripio, analizo la salida y le dió las indicaciones a Alberto por dónde debía dirigir el auto y que acelerara a fondo. Cuando lo ví llegar arriba, volví a respirar jaja. Mientras escribo esto, pienso que puede parecer exagerado, pero en ese momento nos parecía fácil que el auto no pudiese subir y perdiera el control. El camino era estrecho, resbaloso y la caída era grande…

Pueblo de Dana, Jordania.
Pueblo de Dana con vistas a la Reserva de la Biosfera de Dana, Jordania.

¡Prueba superada! Así que a buscar donde comer algo antes de partir al aeropuerto. Nuestro nuevo compañero nos llevó a su lugar favorito, un hotel restaurante con una linda terraza en la parte superior y obviamente una vista a las quebradas y oasis de la reserva. Lo quisimos invitar a almorzar y conversar un rato, pero la barrera del idioma, para ambas partes, parecía ser desalentadora. Él no se complicó y prefirió ir por su siesta diaria. Nosotros nos quedamos conversando con otra «turista» que estaba ahí en ese momento, ella se encontraba trabajando y había venido en varias oportunidades a Jordania. Nos habló maravillas del país y nos motivó a regresar en otra oportunidad, obviamente por más días y varios lugares para conocer. Nos hubiésemos quedado horas conversando con ella, pero lamentablemente teníamos un vuelo que tomar.
Decidimos regresar bordeando el Mar Muerto, que habíamos visto desde el lado Israelita, pero queríamos ver desde Jordania. Recorrimos toda su extensión, desde acá es posible recorrerlo de sur a norte (o viceversa) sin necesidad de pasar fronteras.

Llegamos al aeropuerto a tiempo, incluso teniendo que volver unos kms. al no encontrar ninguna estación de servicio para llenar el tanque del auto en el aeropuerto. Todo fue bastante estresante, un viaje demasiado breve que disfrutamos mucho. Lleno de anécdotas y de bonitos recuerdos.

C.

Fecha de nuestra visita: Del 6 al 8 de Agosto del 2018

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