De Nairobi a la costa, un Kenia sin safari

Conociendo poco y nada de Nairobi.

Llegamos a Nairobi un poco tarde, por lo que no logramos apreciar muy bien la ciudad. No sabíamos donde habíamos llegado cuando nos recibieron en un aeropuerto que es básicamente un hangar gigante. A diferencia de esto, la ciudad se veía bastante más moderna de lo que esperábamos. La gente muy simpática y amable desde el minuto que llegamos.

Visitando un orfanato de elefantes.

Elefante tomando leche en David Sheldrick's Wildlife Trust, Nairobi, Kenia. Elefantes jugando fútbol en Nairobi. Carla en el refugio de Enkesha, David Sheldrick's Wildlife Trust.

Al día siguiente pudimos apreciar un entorno bastante verde y selvático entre edificios y calles, muchas calles sin pavimentar. Pedimos un UBER con quien arreglamos para pasear todo el día por una módica suma y partimos a mi visita obligada, recomendados por nuestras queridas amigas Aliky y María Angélica. Antes de llegar había hecho mis investigaciones y sabía de la existencia de un orfanato de elefantes, el David Sheldrick’s Wildlife Trust. En este centro rescatan pequeños elefantes que se han visto envueltos en distintas situaciones; ya sea que maten a sus madres debido a la venta ilegal de marfil y los encuentran junto a ellas; que hayan sido capturados para alguna venta ilegal; que hayan quedado atrapados en trampas de cazadores, solo por mencionar algunas. El tema es que por fortuna existe este lugar, donde utilizan todos sus recursos y medios para rescatar a estos pequeños, sin importar en qué parte del país se encuentren. Luego, hasta que cumplan 10 años de vida, los cuidará un equipo formado por veterinarios y cuidadores individuales para cada elefante, les darán alimento y les entregarán una vida semi-salvaje para luego liberarlos y reinsertarlos en la vida salvaje.
Según supimos, el programa funciona hace varios años con mucho éxito y es posible visitar el orfanato en ciertos horarios. En ese momento te explican su labor y es posible ver muy de cerca a estos pequeños gigantes, mientras juegan a la pelota y los alimentan con mamaderas gigantes de leche.

Nosotros quedamos inmediatamente maravillados con este lugar. Por primera vez veíamos elefantes tan cerca. Terminamos adoptando a Enkesha, una linda elefanta de 2 años (en ese momento) que había quedado atrapada en una trampa de cazadores que casi le cercenó su trompa. Para su fortuna y tras algunas cirugías, pudo sanar casi como si nada le hubiese pasado. Nosotros la vimos jugar y usar su trompa prácticamente como todos los demás y nos enterneció. Mientras salíamos, nos invitaron a participar del proyecto de adopción y sin dudarlo pensamos en ella. Sin saber, que gracias a su adopción nos permitirían una visita privada en la tarde, abierta sólo para quienes están en el programa. ¡Qué mejor 😀!

Las jirafas de Rothschild, en el Giraffe Centre.

Mientras esperábamos ese encuentro, fuimos a ver el refugio de las jirafas Rothschild, en el Giraffe Centre.

Detalle de Jirafa Rotschild Jirafa Rotschild, Nairobi. Jabalí en el Giraffe Center, Nairobi, Kenia. Jirafas Rotschild en el Giraffe Center, Nairobi.

Esta subespecie de jirafas es una de las que se encuentra en mayor peligro de extinción y se pueden distinguir porque en sus patas no tienen las distintivas marcas de jirafa, sino que son blancas completas.

En este centro también puedes interactuar muy cerca con las jirafas, incluso alimentarlas (hay gente que se deja besar a lengüetazos por la jirafa mientras les dan comida), sólo debes tener cuidado de no hacerlas enojar o intentarán darte un cabezazo. Junto a ellas puedes ver simpáticos jabalíes, como Pumba de «El Rey León», y son muy curiosos 😀. La experiencia es muy bonita y ver de cerca a las jirafas y compartir un poco de su forma de ser es muy interesante.

En este sector también se encuentra la que fue la casa de la escritora danesa Karen Blixen, autora del libro «Memorias de África» y es posible visitarla. Nosotros no alcanzamos a pasar, entre jirafas y jabalíes se nos pasó la hora y fuimos a almorzar a un centro comercial cercano. Nuestro paseo con el conductor de UBER llegaba hasta acá ya que no nos quería seguir esperando, era lo que habíamos acordado. Paseamos por el centro comercial sin muchas cosas que hacer y partimos en un taxi a ver a Enkesha ❤.

Una visita privada a nuestra elefanta: Enkesha.

Nuevamente en el refugio, nos recibieron unos amistosos jabalíes. A diferencia de los del centro de jirafas, acá están acostumbrados a las visitas, por lo que más que jabalíes parecían perritos. Daban vueltas entre la gente e incluso se dejaban acariciar. Mientras los seguíamos con la mirada, notamos que en las pesebreras estaban los elefantes. Nos dirigimos directo a la de nuestra Enkesha. Ahí estaba, acompañada por su cuidador y compañero de cuarto, quien se encargará de prepararla durante todo este tiempo para su liberación. Generan un hermoso lazo, una relación humano/animal única, ya que están la mayoría del tiempo con ellos. Incluso duermen juntos. Estos cuidadores dedican su vida a estos elefantes.
La conocimos y acariciamos por un buen rato, enterándonos detalles de su historia y teniendo la posibilidad de conocer a otros elefantes que forman parte del programa. Incluso había un rinoceronte blanco (que estaba quedando ciego), aunque obviamente este sólo se podía ver atrás de un gran cerco y con cuidado también de que no fuera a orinar cerca tuyo (o a ti), porque la dirección es como un gato pero con una manguera de bombero XD.
Fue lindo ver a tantas personas felices de compartir y sentirse aunque sea por un momento parte del programa y ayudando en alguna pequeña medida a la reinserción de estos pequeños gigantes. Fue un día inolvidable. Ha pasado más de 1 año y mensualmente recibimos noticias del orfanato y de cómo está avanzando Enkesha en su recuperación. Sin duda intentaremos regresar a verla antes que vuelva a la vida salvaje.

Elefantes en el David Sheldrick's Wildlife Trust Enkesha, elefante adoptado en Nairobi. Carla con los Jabalíes en el David Sheldrick's Wildlife Trust.

Nuestro paso por Nairobi fue una visita al orfanato de elefantes, el centro de jirafas y un paseo en auto por algunas zonas de la ciudad. No conocimos mucho más. En algunas partes nos recordó a Río de Janeiro, Brasil, obviamente con otras proporciones y un desarrollo diferente. También nos advirtieron bastante y habíamos leído que no era muy seguro salir por la ciudad, principalmente al caer la noche. Nosotros no vimos nada raro, pero era algo que nos reiteraban todo el rato, por lo que nos limitamos a conocer eso y descansar.

Al día siguiente comenzamos nuestro safari de 10 días por la Reserva Nacional Masai Mara, el Parque Nacional Serengueti, el área de conservación de Ngorongoro, el Parque Nacional del Lago Manyara, y el Parque Nacional Amboseli, pero esto lo dejaremos para otro post.

Aunque esta historia continúa en la costa, en la costa de Kenya…

En el mar, la vida es más sabrosa.

Estábamos echando de menos el mar. Y es que el sólo hecho de poder verlo nos calma. Así que una vez terminado nuestro safari, pasamos la noche en Nairobi y al día siguiente tomamos un vuelo a Mombasa.

Mombasa es la segunda ciudad más grande de Kenya, después de Nairobi, y es el principal puerto marítimo de África oriental. Originalmente fue fundada por comerciantes árabes y al ser una isla se une al continente por medio de diversos puentes. Fue conquistada por portugueses, luego por Swahilis y por el sultanato de Zanzíbar. Hoy, está principalmente poblada por musulmanes Mijikenda y población Swahili. Vimos muchas mezquitas, pero en teoría es mayoritariamente cristiana.

Watamu, Kenia. Alberto en Watamu, Kenia. Carla saliendo a la playa en Watamu, Kenia.

Dicho esto, nosotros no conocimos mucho más de Mombasa, nuestro destino era Watamu, que está ubicado a 105 kms. al norte de esta ciudad.

Watamu.

En Watamu nos quedamos en este AirBnb con salida a la playa. Sin duda los días en Watamu fueron muy felices, pero los desayunos fueron uno de los momentos más mágicos del día. En nuestra terraza teníamos un comedor desde donde podíamos desayunar todo tipo de frutas viendo cientos de mariposas y lagartijas empezar el día. Y aunque la playa era muy linda, lamentablemente nos tocó con mucha alga. Algo que puede pasar y en nuestro caso, tuvimos mala suerte. Watamu es un pueblo pequeño, muy tranquilo y sin mucho movimiento turístico.

Basura en Watamu, Kenia. Cangrejos en la playa de Watamu. Bolsas de basura recolectada en Watamu. Carla y el tuktuk que nos llevó a Malindi.

Como muchos de los lugares que visitamos, la basura abunda… y mientras leíamos o estábamos simplemente mirando el paisaje, veíamos a los pequeños cangrejos salir de sus casitas en la arena y pasearse entre la basura. Esto se volvió un panorama triste de observar. A pesar de que hay constantes campañas para limpiar y generar consciencia es algo que sigue pasando. Por lo que aprovechamos nuestras caminatas para poder ir recogiendo algo de basura, pero la velocidad con la que llenábamos bolsas (recogidas en la misma playa) es triste.

Niños jugando fútbol en la playa de Watamu. Carla en la playa de Watamu, escribiendo en la arena. Watamu, Kenia.

Dejamos nuestras labores de limpieza y tomamos un tuk tuk (nuestra primera vez en un vehículo de estos 😀) para viajar un poco más al norte, a Malindi. Este poblado es un poco más turístico y hay una mejor oferta de hotelería y restaurantes (un poco más caro también). El conductor nos recomendó visitar La Rosada, donde podríamos almorzar una rica pizza, con una excelente vista al mar. Paseamos un rato por la playa conversando con algunos locales que nos querían vender unas pulseras y conversar un rato de Alexis Sánchez 😂.

Diani.

Playa de Diani, Kenia. Camino a Diani Beach, Kenia. Masais en la playa de Diani, Kenia.

Luego de unos días tranquilos y relajados en Watamu, continuamos al sur, hacia Diani. Sin lugar a dudas el pueblo más turístico de los que conocimos en la costa keniata. Se nota la influencia británica, incluso muchos propietarios de hoteles y restaurantes son europeos. Y aunque acá está lleno de comercio, tiendas de souvenirs, restaurantes, nuestro interés en la playa se vió opacado al ver que se encontraba en la misma situación de Watamu, muchas algas y un fuerte oleaje que complicaba entrar al agua. Aunque durante las mañanas, cuando la marea estaba baja, era más fácil bañarse. Luego al subir la marea, casi no quedaba playa para estar.
En Diani nos enteramos de una interesante campaña anti-plástico, que había comenzado James Wakibia. Él comenzó una campaña por redes sociales para prohibir el uso de bolsas plásticas y hoy en día a lo largo del país están prohibidas las bolsas plásticas. Fuimos al supermercado y nos encantó que todas las frutas y verduras que comprábamos, se pesaban de forma individual y luego las metían todas juntas en una bolsa reutilizable, con todos los sellos de precios en ella. Fue en el año 2013, cuando Wakibia comenzó a subir fotos de la inmensa cantidad de bolsas plásticas que veía como basura en todos lados, sobre árboles, flotando en charcos, etc., junto con el hashtag #banplasticsKE. Fue así como llamó la atención de las autoridades y logró que se pusiera en marcha una campaña a nivel país para eliminar radicalmente el uso de bolsas plásticas. Hoy en día, al parecer está luchando para que se prohiba el uso de bombillas.

Queríamos descansar y conocer algo de la costa keniata. Tuvimos la oportunidad de conocer esta linda zona, disfrutar del entorno y compartir con la gente de acá. Paseamos y vimos monos, muchos monos 😀, a quienes les construyen escaleras para cruzar de un árbol a otra desde la altura y así evitan que los atropellen. Logramos descifrar la marea y así disfrutar de la playa mientras se encontraba baja la marea. Y aunque a mí no me gustan para nada, vimos unas arañas gigantes entre los árboles que si bien no hacen nada, siempre me generan terror.

Disfrutamos, nos sorprendimos y nos maravillamos con Kenya. Es un país acogedor con gente hermosa, paisajes increíbles y una gran variedad de actividades para hacer. Esperamos poder regresar (pronto) en otra oportunidad.

C.

Fecha de nuestra visita: Nairobi del 25 al 27 de Agosto || Costa keniata del 4 al 12 de Septiembre del 2018

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